El ojo vago

Dale fuego a un hombre y estará caliente un día, pero préndele fuego y estará caliente el resto de su vida. Terry Pratchett

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Nombre: Myrddyn
Lugar: Villava, Navarra, Spain

24.10.09

Eduardo Manostijeras

Anochece. Un tipo pasea por la calle. Podría pensarse que es un espía: lleva una gabardina marrón y un sombrero calado hasta las cejas, y camina fijándose en si alguien le reconoce. Otros pensarían que es un exhibicionista buscando un grupo de colegialas, pues parece saber a dónde se dirige.
Ninguno acertaría, pero todos tendrían algo de razón. Al fin, el hombre llega a su destino, una sala X. Observa la cartelera, decidiendo qué película va a entrar a ver: Piratas 2, El fontanero, su mujer y otras cosas de meter... Por fin, su mirada se detiene en una. No le suena el nombre, pero es la sexta parte de una saga. Si han hecho seis, piensa, seguro que es cojonuda. Así que coge una entrada y va en busca de su butaca.
Una vez allí se quita la gabardina y el sombrero, saca un paquete de pañuelos y se pone cómodo. Se fija en que hay bastante más gente de lo habitual, sobre todo dieciochoañeros. Hasta hay una chica, que charla animadamente con varios amigos . Vaya, se dice, quizá hasta tengamos suerte y haya espectáculo en vivo si la cosa se calienta. Ya sabía yo que la película iba a ser buena. Aunque la cosa le extraña, porque con esto de internet la gente cada vez ve menos pelis en el cine.
Se apagan las luces y se hace el silencio. Nota algo raro al principio pero se dispone a disfrutar cuando ve aparecer el título en la pantalla: Saw VI.


Esta minihistoria puede parecer una chorrada (y, de hecho, lo es), pero podría llegar a ocurrir. Han dicho estos días que el ministerio ha dado a la película Saw VI la calificación X, por lo que sólo podrá exhibirse en la sala de nuestro amigo de la gabardina. Desgraciadamente para él, no es que haya escenas sexuales, es que consideran que la violencia gratuita y desmesurada que contiene puede malformar las influenciables mentes de nuestros jóvenes.
Además de recordarme tiempos pasados, la noticia ha hecho que mi malformada mente se ponga a pensar. Yo vi la primera película de la saga, la segunda y no recuerdo si la tercera. La cuarta y la quinta seguro que no, porque ya me aburrí. ¿Es la sexta mucho más violenta que las otras cinco? ¿Es mucho más violenta que, digamos, las de Hostel? ¿Van a comenzar a prohibir todas las películas de ese género? ¿La habrían prohibido si fuera española? ¿Y si fuera una serie de Tele 5 para emitir a las 10 de la noche? Me parece que la respuesta es la misma para todas las preguntas: no.
Es muy probable que la película sea un truño y nos hayan hecho un favor, no vayamos a meternos a verla por error, pero no es ese el tema. Anda que no tragan basura peor en la tele esos mismos jóvenes que intentan proteger los guardianes de la moral y las buenas costumbres. Ya puestos, que censuren también las series, los programas del corazón... Y no hablemos de internet. ¿Cuántos menores van a bajarse Saw VI sólo porque es una película prohibida y se la van a dejar a sus compis de clase (como hacíamos en los 90 con la porno del plus)?
En España nos encanta reirnos de lo mojigatos que son en Estados Unidos para estas cosas, pero no vemos la viga en el ojo propio. En esta ocasión han cruzado la línea, pero yo he escuchado toda la vida a gente tratando de decir qué debe ver, leer, escuchar y a qué debe jugar un niño. O, mejor dicho, qué NO debe leer, ver, escuchar... No somos mucho mejores.
Cuando era un enano, se hablaba mucho de los juguetes bélicos. Poco a poco, han ido desapareciendo de las jugueterías las pistolas y escopetas de plástido... Los Playmobil eran piratas, vaqueros, indios y soldados medievales y ahora son bomberos, mecánicos de fórmula 1 y granjeros.
En mi adolescencia me pasé al ordenador y ya se decía que aquello deformaba la mente y, como mal menor, fabricaba gente antisocial apartada de sus semejantes. Los que no se convertían, directamente, en asesinos en serie. De cuando en cuando, aparecía en los telediarios algún juego que ejemplificaba todo aquello (y que rápidamente se convertía en un éxito). Recuerdo con especial cariño el Carmageddon, juego en el que llevabas un coche y tenías que ir atropellando zombis (no gente, como se empeñaban en decir en Antena 3) y que iba a convertir las calles españolas en lugares peligrosos por los que no se podría pasear. Ni que decir tiene que, en cuanto pude, me hice con una copia del juego. Bastante entretenido, por cierto.

Para qué hablar de los juegos de rol, el entretenimiento más vilipendiado de la historia de España desde que Franco dejó de fusilar republicanos. Decir que jugabas al rol era garantía segura de que te miraran mal o, directamente, con miedo.
Si escuchabas música heavy eras un piojoso borracho que adoraba a Satán. Si, por el contrario, escuchabas bakalao, todos los fines de semana te ibas de ruta y te ponías hasta las cejas de todo, o vendías tu cuerpo a cambio de droga.
En fin, que había para todos. Encima, de vez en cuando había algún zumbado que les daba la razón, como el niño de la catana, los asesinos del rol o Paco Pil.
Y la cosa sigue hoy en día: juegos no recomendables, películas demasiado violentas, facebook... Este mundo es un peligro constante para nuestros jóvenes: habría que meterlos en burbujas para protegerlos.
En mi caso, cumplía casi todos los requisitos para convertirme en un amargado que cuenta su vida en un blog. Estoooo... No. Quiero decir para convertirme en un asesino multiple. De niño monté guerrillas con los Playmobil, veía el Pressing Catch, jugué con pistolas, después al Carmageddon y al Doom, escucho heavy metal... Lo único que no hice fue jugar al rol (porque no tuve ocasión, no es que me diera miedo). Y, aunque supongo que no estoy totalmente sano, aún no he matado a nadie, planeado un atraco ni bebido sangre de bebés para desayunar. No soy un tipo violento, paranoico ni nada de eso. Hace años mi trabajo era conducir una furgoneta y ahora vuelve a serlo: aunque oculté en mi curriculum que jugaba al Carmageddon, no he atropellado a ningún ser vivo (no, las palomas no cuentan).
Sin embargo, he visto futbolistas enganchados a la droga, políticos corruptos o pervertidos, asesinos que leían El guardián entre el centeno, gente que mata por un equipo de fútbol... Para mí que de lo que se trata es de imponer un pensamiento único que no cuestione lo que ve en la tele y deje vivir tranquilos a los que manden en ese momento. Que todos y todas canten con Bisbal (pagando el disco, por supuesto, que la piratería es el mayor mal de este mundo), sean del Madrid (o, como mucho, del Barça), voten al PP o al PSOE, jueguen a la oca (el parchís es demasiado violento, tanto comer), usen internet para leer el País y el Marca (que hay gente muy mala en la aldea global) vean cine español y se emborrachen los sábados (pero no haciendo botellón, que molestan).
Eso sí, nada de fumar.

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6.10.09

Reir y pensar IV (Ig nobel 2009)


Un año más, se han entregado los premios Ig nobel a los descubrimientos más estrambóticos del año. Y otro año más, los traigo con retraso (no mucho, pues la entrega de premios fue hace cinco días. Podría ser peor):

- Medicina veterinaria: C. Douglas y P. Rowlinson de la Universidad de Newcastle, por demostrar que las vacas a las que sus dueños han puesto nombre dan más leche que las que no. [Esto ya me lo decía a mí mi abuelo, que no fue a ninguna universidad, pero en fin]

- Paz: S. Bolliger, S. Ross, L. Oesterhelweg, M. Thali y Beat Kneubuehl de la Universidad de Berna (Suiza), por determinar -mediante experimentación- con qué es mejor que te den en la cabeza: con una botella de cerveza llena o vacía. [Mediante experimentación, dicen: ¿irían por la calle sacudiendo botellazos a los transeúntes o, directamente, se metieron a un bar de moteros y le tocaron el culo a la primera rubia que vieron?]

- Economía: los directivos y auditores de cuatro bancos de Islandia, por demostrar que pequeños bancos pueden hacerse grandes rápidamente y viceversa. Y que algo parecido puede pasar con la economía de un país.

- Química: J. Morales, M. Apátiga y V. Castaño, de la Universidad Autónoma de Méjico, por crear diamantes a partir de un líquido (tequila, concretamente). [Qué grandes: si ya digo yo que el alcohol es la solución de todos los males del mundo. Qué fácil sería acabar con la pobreza mediante tequila]

- Medicina: D. Unger, de Thousand Oaks (California) por investigar una posible causa de artritis en los dedos, ya que se sacó las tabas de su mano izquierda todos los días durante sesenta años pero no las de la derecha. [Sesenta años: ¿a qué edad descubrió que la vocación de su vida era sacarse las tabas de la mano izquierda?]

- Física: K. Whitcome de la Universidad de Cincinnati, D. Lieberman de la universidad de Harvard y L. Shapiro de la Universidad de Tejas, por determinar analíticamente por qué las embarazadas no vuelcan. [Cuando lo he leido no he podido evitar pensar en uno de esos muñecos sin patas que los empujas y siempre vuelven a levantarse, gracias a su culo redondo]

- Literatura: el Cuerpo Nacional de Policía de Irlanda, por escribir y presentar más de cincuenta multas al infractor más frecuente del país, Prawo Jazdy, cuyo nombre significa en polaco "carné de conducir". [Acudió a la ceremonia una ciudadana polaca -con su carné de conducir- que expresó sus buenos deseos a la policía irlandesa de parte de todos los polacos de Irlanda]

- Matemáticas: Gideon Gono, director de la Casa de la Moneda de Zimbabwe, por acostumbrar a la gente al uso de un gran rango de números (de muy pequeños a muy grandes), ya que imprime billetes que van desde un centimo (0,1 $) hasta cien trillones de dólares (100000000000000 $). [Si el billete de más valor es de cien trillones, ¿a cuánto equivaldrá el de un céntimo? Seguro que vale más el papel y la tinta]

- Biología: F. Taguchi, S. Guofu, y Z. Guanglei de la universidad Kitasato de Ciencias Médicas de Sagamihara (Japón), por demostrar que se puede reducir en más del 90% los desechos de las cocinas usando una bacteria extraída de las heces de pandas gigantes. [Seguro que han tenido a un montón de becarios recogiendo mierda de Panda para eso. En cualquier caso, yo prefiero fregar: el jabón huele mejor]

- Salud pública: E. Bodnar, R. Lee y S. Marijan -de Chicago-, por inventar un sujetador que, en caso de emergencia, se puede convertir rápidamente en un par de máscaras faciales (una para la dueña y otra para algún peatón cercano que lo necesite).
En la foto se puede ver a la galardonada haciendo una demostración del funcionamiento del invento. Por cierto, los tres hombrecillos que tienen las máscaras puestas (me pregunto quién los llevaría puestos antes) son W. Ketterle, Orhan Pamuk y P. Krugman, premios nóbeles de física, literatura y economía respectivamente.

Y eso ha sido todo por este año. Ya sabéis chicas, si no queréis contagiaros de la gripe A (y de paso salvar a quien más cerca tengáis), los tenéis en varios colores. Lo que no sé es si para las tallas habrá que tener en cuenta las tetas o la cara.

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2.9.09

Lobezno en el país de las maravillas

Como no he tenido vacaciones, en julio y agosto me iba al pueblo directamente al salir de currar, a nadar en el río, jugar a pelota, andar en bici y beber cerveza (no necesariamente por ese orden, y con alguna buena cena de vez en cuando). Eso lo digo sólo como excusa por la falta de noticias: esta vez no sólo ha sido por vagancia. Ahora he vuelto y tengo un poco de síndrome postvacacional. Sin haber estado de vacaciones; hay que joderse.
Esta semana me estoy poniendo al día tras tanto tiempo desconectado (casi no leía ni los periódicos) y me he encontrado dos noticias al menos inquietantes. De hecho, la primera podría significar que el fin del mundo se acerca.

Disney compra Marvel: el Capitán América debe de estar revolviéndose en su tumba (si no ha resucitado durante mi retiro, claro), y eso que era de los superhéroes más moñas. Sólo hay dos resultados posibles: marvelizar el universo disney (Mickey se convertiría en vengador -de los registrados, por supuesto-, Lobezno despedazaría a los Golfos Apandadores, Patapalo se las vería con Spiderman, Ungenio Tarconi tendría inventos para Iron Man... Eso sí: el crossover entre Patomás y el pato Howard no me lo pierdo por nada) o disneyzar el universo marvel (no más muertes -Lobezno y el Castigador se jubilan-, no más superheroínas con poca ropa -te echaré de menos, Hulka-...). En cualquier caso, no hace falta un profeta para prever que el resultado será desastroso. Por no hablar de las películas: la segunda de Lobezno va a ser un musical y la cuarta de Spiderman una comedieta romántica con un par de niños deleznables -aún así será mejor que la tercera-. Stan Lee, qué bajo has caído. Aunque probablemente la culpa sea de la piratería.

- Remake del Monkey Island: pues sí. No contentos con destrozar clásicos del cine, ahora pasamos a los videojuegos. Al menos, parece que sigue siendo una aventura gráfica. De hecho es más o menos igual, con gráficos modernizados (yo prefiero los originales, aunque sean más pequeños) y nueva música (¿para qué?). Y supongo yo que la dificultad se habrá adaptado a los tiempos que corren, quitándole de paso gran parte de la gracia al asunto. Aún así, les doy el beneficio de la duda porque es el Monkey Island. Es un molde lo bastante bueno como para que salga algo pasable (no digo digno del original, ¿eh?) que atraiga gente nueva a las aventuras gráficas.
Buscando cosicas del Monkey he encontrado un video de uno al que hay que regalarle el remake ese, a ver si se le cae la cara de verguenza.

Como veis, no sólo a Intereconomía y Antena 3 se la meten doblada. Pero es que el presentador ese se las trae: mucha pantallita táctil y no sabe ni lo que significa XD. Por no hablar de la clase de persona que hay que ser para pensar que pueda haber alguien que beba queroseno, ácido sulfúrico y tinte nº 2 (y después juegue a los bolos. ¿Este tío no sabe qué es el ácido sulfúrico o qué?). Yo he sido joven y descerebrado y no pasé de la absenta (lol*).
Por otro lado, no debe de ser fácil conseguir ácido de batería. No creo que el mecánico del barrio te dé ácido así como así. Y, de todos modos, a esa receta le faltan ingredientes como glicol propílico -eso sí que es malo-, scumm y peperoni. En fin. ¿Qué sería de los vagos como yo si no salieran estas cosicas de vez en cuando?

* Para quien no lo sepa, lol es un tipo de absenta. Son las siglas de Lisiado O Loco, los dos posibles finales del día si te tomas más de dos tragos e intentas moverte de la silla. Tiene 88º, de ahí que produzca alucinaciones y/o combustión espontánea en el 97% de las ocasiones. Lo siguiente con más gradación es el alcohol de las heridas, pero yo no lo he probado: tengo mis límites.

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19.7.09

Agárralo como puedas

El pasado viernes me fui al pueblo a pasar el fin de semana. Ya sabéis: temperatura fresca, relax, la comida de la abuela, cervecitas con los colegas de allí... Justo lo que necesita un ser humano en cuanto termina San Fermín. En mi caso no era muy necesario porque no me desgasté mucho, pero bueno. Allí aparecí el viernes justo cuando iban a cenar (pisto de la abuela, slurp). Una vez satisfecho mi estómago me dispuse a ir a la sociedad a por las cervecitas y los colegas, a escuchar alguna historia sanferminera. Pero resultó que se avecinaba tormenta y hacía bastante frío. Yo, tan previsor como siempre, había ido con la ropa de verano, así que me tuve que poner lo primero que encontré: unos vaqueros viejos, desteñidos (originalmente eran negros y ahora están casi más cerca del blanco) y con algún roto y una camisa de esas de leñador que abriga bastante. Ojo, que mis primas pagan dinero por pantalones como esos, pero los míos están muy viejos.
Salí de casa y me encaminé a mi destino dando un paseo (la sociedad no está lejos y no me apetecía coger el coche). El primer tramo (unos 50 metros) es por la carretera y por allí iba cuando escuché un motor de Nissan Patrol. Pensé que sería uno de un pueblo cercano que suele venir de vez en cuando y miré varias veces hacia atrás hasta que entró a la luz y me fijé en que era verde y tenía pirulos en el techo. Como esa misma tarde había leído esto, inmediatamente adopté los andares de "a mí que me registren". Siguieron por la carretera, pero no mucho trozo. Otros 50 metros más adelante se cruzaron y comenzaron a dar la vuelta en una calle de entrada al pueblo. Yo aceleré un poco el paso hasta entrar por mi calle. Pensé en darme a la fuga, pero imaginé que a pie no podría ir muy lejos. Seguí mi camino -más rápido, eso sí- sin mirar atrás hasta que oí una bocina. Me volví, me puse la mano a modo de pantalla para evitar la luz de sus focos y calculé mis posibilidades si saltaba la tapia junto a la que estaba y huía por la huerta del alcalde. No es que tuviera nada que ocultar, pero las historias con persecuciones molan más.
Les esperé hasta que llegaron a mi altura. El copiloto abrió la puerta.
- Buenas noches -dijo mirándome de arriba abajo y deteniéndose en el agujero de mis pantalones.
- Buenas -contesté yo, mirándole con cara de no haber roto un plato en la vida.
- ¿Es usted de aquí? -preguntó mirando de refilón hacia la salida del pueblo, donde hay una casa de rehabilitación de adolescentes con problemas de drogas.
- Sí, de esa casa de ahí atrás -contesté señalando mi casa y halagado por que me viera tan joven.
- La blanca, ¿eh? ¿Y lleva encima el Documento de Identidad o algo?
- Er... no -dije, pensando en mis otros pantalones, los cortos, encima de la mesilla con mi cartera en un bolsillo- Es que sólo voy a la sociedad a echar un par de copas y no quería llevar tanto trasto encima para tan poco camino.
Lo del par de copas lo dije para parecer más mayor y más de pueblo, en lugar de un adolescente pastillero.
- ¿Hay una sociedad aquí?
- Sí, aquí arriba, junto a la iglesia -le expliqué. Estuve tentado de ofrecerles un par de cervezas, pero decidí no arriesgarme a que el intento de soborno colmara el vaso.
- ¿Y dice que vive en esa casa?
- Sí, sí, la Venta -es el nombre de mi casa.
- Y... ¿Qué pasa? ¿Que en la sociedad no se paga? Como no lleva cartera...
Pensé en decirle que la cosa funcionaba con sobres y que se paga todo a fin de mes pero me incliné por la verdad, aprovechando para contraatacar.
- Hombre, algo de dinero he cogido. Y, de todas formas, soy el Presidente. Si no pago hoy pagaré mañana: hay confianza -dije hinchando el pecho, tratando de pronunciar la P mayúscula y sonriendo.
- Mmmm. Todo bien, ¿no?
- Sí, sí -suspiré aliviado.
- Bueno, pues siga. Pero hay que salir de casa con el DNI, ¿eh?
- Sí, sí. Como iba sólo hasta ahí cerca...
- Buenas noches.
Y cerró la puerta. Yo hice un gesto con la cabeza y me fui de allí antes de que se arrepintieran. No se fueron hasta que giré la esquina y desaparecí de su vista.

Por un lado, no me sentó nada bien que me tomaran por un delincuente. Todavía peor, en la casa de los drogatas no hay nadie porque se quemó y están arreglándola, así que no podía haberme fugado de allí. Y, aunque realmente no tenía nada que ocultar (salvo la falta de documentación, cosa en la que ni siquiera había pensado), siempre te pone nervioso hablar con la autoridad.
Por otro, lo cierto es que yo también habría sospechado de un tío con mis pintas que caminara por una travesía desierta a las once de la noche mirando a los coches que pasan y que se mete en la calle cuando me ve. No es que esa noche durmiera más tranquilo, pero está bien saber que los guardias no se dedican sólo a pasearse por la carretera. Y tampoco puedo quejarme, pues hicieron la vista gorda con mi falta de identificación.
Además, me vino bien para poder aportar algo a las historietas sanfermineras de los demás. Alguno todavía está riéndose, y me temo que este episodio me perseguirá mucho tiempo.

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23.6.09

Enemigos íntimos

Desde hace unas semanas, tengo un nuevo curro. Resulta que, allá por febrero, la mujer a la que estaba haciéndole el relevo por cuidado de hijo decidió que no estaban los tiempos para dejar ningún trabajo y que era mejor volver. Como no la conozco, me tomo la licencia poética de decir que es una guarra, pues cuando se cogió la baja dijo que no iba a volver ni de coña. Por otra parte, poco después de mi marcha echaron a un puñado de la gente que estaba fija, así que me libré de ser el primer expulsado (ya que habría sido el más barato).
Y ahí estuve unos meses engrosando las listas del paro, descansando y sin buscar con mucho ahínco, pues tenía que ir al concierto de AC/DC un jueves y no era cuestión de perdérmelo por trabajar. Se acercaba el verano y ya me veía yo tres meses en una sombra, con un libro (electrónico o no) y una cerveza, levantándome sólo lo justo para ir al baño y a fiestas de algún pueblo cercano.
Pero resulta que un primo mío me avisó de que una empresa de las que fabrican molinos de viento había cambiado de operador logístico y buscaban conductores. Les mandé un curriculum en el que relataba con todo lujo de detalle (número de palomas atropelladas incluído) mis años como repartidor de medicamentos por farmacias. Se ve que les gustó, porque me acogieron con entusiasmo y me entregaron un mapa de Navarra y una camioneta nuevecita.
Así que sí: vuelvo a ser un furgonetero loco. Esta vez no tengo que aguantar a farmacéuticas (con perdón) y, como ando sobre todo por el monte y no por Pamplona, en lugar de atropellar palomas esquivo corzos, yeguas, perdices y conejos (que son animales sanos y limpios que merecen vivir), contemplo hermosos paisajes (no en vano los molinos están en lo alto del monte: a ver si empiezo a llevarme la cámara) y derrapo por los pedregosos caminos que suben a los parques, llevando cualquier cosa que los gigantes necesiten para seguir moviendo los brazos y asustando a los Quijotes que pasen por allí.
Pero no todo es de color de rosa. Para empezar porque me temo que este año mis sanfermines van a ser muy cortos, pues los jefes no son muy amigos de dar días de fiesta a recién llegados.
Pero lo peor de todo es que allí trabaja también mi viejo archienemigo, JL. Antes de ir a la entrevista preparé mi collar de corazones de paloma y busqué en google algo sobre la empresa: allí vi su nombre, cosa que me inquietó. Sin embargo, el día de la entrevista no lo vi y pensé que sería una coincidencia.
Algunos ya leísteis sobre él en otro lugar, así que os recuerdo quién era y de paso pongo en antecedentes a los profanos: JL fue uno de mis profesores en la universidad. Ya allí me cayó mal: era una de esas personas que pronuncian "naiki" cuando leen nike, cosa que dice bastante de él. Pero aprobé aquello y procuré no cogerme más asignaturas que impartiera él, así que no pasó de ser un profesor gilipollas.

Acabé la carrera y entré a hacer las prácticas a una agencia de viajes. La cosa iba bien hasta que apareció él: quería un apartahotel. Le hice la reserva en el que quería (aunque hubo de por medio un intercambio de emilios que el calificó de amenazantes y mi jefa de normales) y allí se fue con sus odiosos niños -de tal palo...-. No tardó en llamar diciendo que el apartamento era una mierda y que quería otro. Se la cambiaron pero tampoco le gustó, así que empezó a echarme las culpas y, por suerte para todos, a evitar hablar conmigo. Quienes le atendían decían que era gilipollas, en el hotel decían que era gilipollas y él seguía quejándose. Yo mientras tanto estaba de los nervios pues, aunque remota, existía la posibilidad de que la hubiera cagado mandándole a un cuchitril.
Ya me estaba olvidando de él cuando vi su nombre en la web de la empresa. Y allí estaba en mi primer día: por supuesto, me hice el tonto y fingí no reconocerle. Lo mismo que él (o quizá no finja y sea tonto, claro). Los primeros días fueron duros, porque no había entrado nadie más y yo era el único a quien podía dar órdenes. Luego ya vinieron nuevas almas a las que podía atormentar y me dejó un poco en paz.
He de decir que la mayoría allí piensa que es gilipollas (aunque los que más mandan se cuidan mucho de decirlo, se les ve en la cara cada vez que le ven entrar por la puerta o les dices que esa cosa rara que estás haciendo te la ha mandado él). La verdad es que ya la ha liado varias veces, pero últimamente no aparece mucho por el almacén y estamos más tranquilos. Eso sí, el hecho de que haya bastantes más personas que tengan (más o menos) la misma opinión que yo me creé el segundo día de clase allá por el siglo pasado me tranquiliza y me da fuerzas para seguir fingiendo que no le conozco y que aún no me cae mal. Supongo que, ahora que salgo de viaje todos los días y paro poco por el almacén no lo veré mucho, cosa que ayudará también.
Por una vez, el tiempo me ha dado la razón.

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4.6.09

El fútbol es así

Pues otro año que Osasuna sigue en primera. Otra vez con mucho sufrimiento (y van tres años), pero ahí estaremos el año que viene. A ver si se nos da mejor.
La verdad es que esta ha sido la temporada de las desgracias. Al principio no metían gol ni al arco iris: postes, errores incomprensibles... Pronto llegaron las lesiones: un par de jugadores se perdieron toda la temporada a las primeras de cambio y la defensa se quedó en cuadro. Como solución, echaron a Ziganda al poco de comenzar y trajeron a Camacho. La cosa no mejoró: seguía el desacierto (ni de penalti marcaba Portillo) y ya estábamos en el farolillo rojo. Los árbitros tampoco ayudaban, aunque otros años da la sensación de que nos trataban peor. Y llegó el final de la primera vuelta: en Sevilla les quitamos un puntico a los del Pizjuán y en el Sadar apunto estuvimos de ganar al todopoderoso Barça (remontaron un 2-1 en los últimos minutos). Quedaba el partido del Bernabeu, que fue el colmo de la desfachatez arbitral (hasta entonces la cosa no había sido muy diferente de otros años), cuando Pérez Burrull expulsó a Juanfran por fingir dos penaltis que todo el mundo vio claros. La cosa tuvo bastante eco mediático, pero Osasuna acabó la primera vuelta con 13 miserables puntos: nadie (ni yo mismo) daba un duro
Pero comenzó la campaña del "Yo no bajo" y la cosa comenzó a funcionar en la segunda vuelta (con el campo lleno todos los domingos, a pesar de todo): victoria ante el Valencia en casa, ante al atlético en el Calderón y ante Español y Mallorca -rivales directos por entonces-. Increiblemente, Osasuna era el segundo mejor equipo de la segunda vuelta, sólo superado por el Madrid (el Barça atravesaba entonces un pequeño bache) y lograba salir del descenso. Una victoria ante el Athletic les ponía con la salvación al alcance de la mano, con una mezcla de casta, suerte y acierto -justo lo que faltaba al principio-. Pero ahí acabó la reacción: derrota en casa ante el Málaga en un partido con 5 o 6 expulsados (entre los dos), derrota en Getafe con un juego horrible, regalo al Recre en casa... Al final, otra vez en descenso y las alarmas a punto de reventar: quedaba jugar contra Sevilla, Barça y Madrid.
El Sevilla venía a asegurar la Champions y se tuvieron que conformar con un empate (pudo ser menos), por lo que la salvación seguía a varios puntos, aunque había muchos equipos en el ajo. Ese mismo domingo, el Barça se proclamaba campeón de liga, por lo que sacó al equipo B para reservar a las estrellas para la Champions y Pandiani logró tres puntos de oro. Seguíamos en descenso, pero dependíamos de nosotros mismos. Eso sí, había que ganar al Madrid (que no se jugaba nada, pero es el Madrid). Y se le ganó, con golazo de Juanfran incluido, el mismo día que el mítico Cruchaga, el Gran Capitán, jugaba su último partido (el primero lo jugó con el equipo en primera, hace la tira de años). Un gran broche a la carrera de un osasunista de pro: ganar al Real Madrid en casa y conseguir la salvación. Gracias por todo César.

Los que sois de un equipo grande diréis que sí que me contento con poca cosa. Y tendréis razón, claro, pero como no estamos acostumbrados a ganar títulos cualquier alegría es mayor: ganar al Madrid o al Barça y salvarse ya es una temporada exitosa (aunque no hace tanto que nos paseábamos por Europa, sabemos dónde estamos). Eso sí, a ver si para el año que viene Camacho hace un buen equipo, que ya nos toca estar tranquilos.


¡Aupa rojos! Gracias Cruchaga.

PD: no he dicho nada de la afición, pero sin duda ha sido lo mejor de la temporada de largo.

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14.5.09

En tierra cervecera VI: todo tiene su fin

Y por fin llegó el día en que teníamos que correr al aeropuerto cargados con nuestras maletas y con más barriguilla cervecera que cuando salimos de Pamplona. Aún así, antes de eso nos fuimos a un mercadillo a comprar recuerdos de esos de última hora para parientes pelmas y compromisos. Antes de subir al avión nos tomamos la última cerveza buena (en suelo internacional, eso sí. Ahí todas son de importación, ¿no?).

Eso es cultura cervecera

Hasta ahí lo bueno del viaje. Sin salir del aeropuerto empezaron los males: unos mozos de escuadra nos vieron mala cara y nos pararon cuando cogimos la furgoneta.
- Buenos días.
- Buenos días.
- ¿A qué vienen al aeropuerto?
- No venimos, nos vamos. Acabamos de volver de Praga.
- ¿Y a dónde van?
- A Pamplona.
Hay respuestas que no es conveniente dar a las fuerzas de seguridad, y menos si llevas una semana sin afeitarte, vas en una furgoneta repleta de bolsos y estás en un aeropuerto.
- DNI.
- Sí, por aquí está.
- Y el de los de atrás también.
En el asiento del copiloto no había nadie, porque el Capitán Cavernícola había ido a pagar el parking. Los coge, los mira, nos mira...
- ¿Has cometido alguna vez algún delito?
- No.
- ¿Seguro?
- No. Digo... sí, seguro.
Se asoma otra vez por la ventanilla y me mira. Ya ha olvidado definitivamente hablarnos de usted. Se ve que ha cogido confianza.
- ¿Y tu amigo el de atrás?
- Tampoco.
Me vuelve a mirar. A punto estoy de confesar que me bajo música y pelis con el emule y lo de las dos niñas que tengo encerradas en el corral del pueblo, pero me muerdo la lengua, me rehago y pongo cara de póker.
- Ábreme la parte de atrás.
Van atrás. Yo aprovecho para reirme un poco, ahora que no me ve. No mucho, porque pronto se acerca otro y vuelve a asomarse. Es lo que tienen las ventanillas tintadas, que provocan curiosidad. Al final parecen darse por satisfechos y nos dejan marchar. En cuanto los perdemos de vista, recogemos a los del parking y salimos de allí a cometer algún que otro delito al volante.

Por el camino tuvimos que parar a comer y me pedí una cerveza. Craso error: aunque no era de las malas me supo a rayos. Malísima. Y es que después de tanto día bebiendo buenos néctares, ninguna cerveza española es buena (y menos de lata).
Otra aportación española a la humanidad (y eso que no han probado la cerveza)

Llegamos a casa justo a tiempo para irnos de cena (ese fin de semana eran fiestas de Villava) y a mí seguían sabiéndome mal las cervezas del país. Y tampoco era cuestión de estar toda la noche pagando Urkel o Staropramen, que aquí valen un riñón. Como además hacía bastante frío, decidí pasarme a los cubatas de ron. Pero ni por ésas: aquello me sabía muy muy dulce. Hasta empalagoso. Así que ahí estuve toda la noche sin beber agusto y jodido de frío. Y lo peor de todo es que, acostumbrado a que no me entendieran, soltaba en voz alta mi opinión sobre las pintas, el pelo o las tetas de todo aquél que se cruzaba en mi camino. Por suerte, la mayoría estaban borrachos y no hubo una tragedia.
Y así terminó mi viaje cervecero. Otro año tengo que ir a Bélgica a visitar monasterios y tabernas que hagan cerveza de 13º. Y este 2009 es el 250 aniversario de la Guinness, buen momento para ir a Dublín a ver la fábrica: dicen que la que te dan allí (una pinta con la entrada de la visita) es la mejor que te puedes tomar en el mundo, porque la Guinness pierde propiedades al viajar y esa no ha viajado nada. Habrá que probar.

PD: en un par de semanas podía beber cerveza española y beber cubatas sin ningún problema, pero la primera noche fue muy dura.

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