El ojo vago

Dale fuego a un hombre y estará caliente un día, pero préndele fuego y estará caliente el resto de su vida. Terry Pratchett

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Lugar: Villava, Navarra, Spain

22.10.07

Fuerza y honor

Volvía ayer del pueblo y me encontré en Internet con que el 20 de octubre había muerto Juan Antonio Cebrián. Algunos sabréis quién es, pero otros muchos no. Presentaba en Onda Cero La rosa de los vientos, el programa de divulgación por excelencia de la radio española. Líder de su franja horaria (las madrugadas de los sábados y domingos) y el programa de radio en español más descargado en el mundo. Toda su carrera (17 años) la desarrolló en Onda Cero con varios programas, la mayoría de madrugada, desde el mítico Turno de noche hasta la actual Rosa. Además escribió 15 libros, sobre todo de Historia.
Pero no os aburro más con su biografía, que podéis buscarla en cualquier sitio. Yo no llevaba oyéndole 17 años. Lo descubrí una noche de estudio por casualidad, dando vueltas al dial (entonces el programa era diario) y me acompañó muchas más noches con los apuntes delante. Aún mejor me vino el verano en que trabajé: estaba deseando que llegara el turno de noche para oir La rosa. Cuando fui repartidor, me bajaba el programa (ya sólo los fines de semana) para que Cebrián fuera mi compañero de reparto. Todavía ahora me seguía bajando algún programa de vez en cuando para tener en el MP3. Y más de un sábado y domingo me dormía escuchando el principio del programa (no aguantaba mucho, la verdad), pero con una sonrisa en la boca.
Su voz tenía algo que hacía que te interesaras por aquello de lo que hablaba: lo mismo daba que fuera historia, ciencia, espionaje, literatura, misterio, música, ecología, psicópatas, comics, cine... Sin darme cuenta, llevaba un rato oyendo hablar del canto del loco o de la última de Steven Seagal sin que me pitaran los oídos o me rechinaran los dientes. Y es que tenía una forma tan suave de tratar los temas que pronto le cogías el gusto a todo. Leía ayer a mucha gente que confesaba cómo su amor por la historia había nacido gracias a él. No es mi caso, porque ya me gustaba anteriormente, pero sí que me descubrió otros campos que nunca creí que podrían interesarme.
Ayer, durante el programa-homenaje (y por una vez aguanté despierto las tres horas) que le dedicaron sus colaboradores, encontré alguna lágrima en mi almohada. Siempre me había parecido una locura esa gente que llora porque muere su artista favorito, pero ahora entiendo que es por admiración y por el vacío que queda al pensar que ya nada volverá a ser igual. Siempre quedarán sus trabajos anteriores, pero no volverás a oirle. Al irse se lleva un trozo de ti, del mismo modo que deja un trozo de sí contigo. Nunca me había llevado semejante palo por la muerte de alguien a quien no conocía, ni creía que fuera posible. Es un tópico, pero siempre se van los mejores. Para los que no lo conozcan, pueden buscar en la mula, que está llena de fragmentos: buscad especialmente Pasajes de la Historia o Monográficos Zona Cero. O cualquier cosa. No os arrepentiréis.
Para demostrarlo, un par de datos: desde la una de la madrugada del domingo (hora en que tenía que empezar el programa y en que se anunció la triste noticia) hasta ayer por la noche, más de 400 personas se registraron en el foro no-oficial del programa para dejar un mensaje de adiós y agradecimiento. Mientras, en la Ser y en Radio Nacional, otros programas de similar temática le dedicaban sendos homenajes. Creo que eso quiere decir algo.
En fin. Vaya esto como humilde (y lleno de tópicos) homenaje.
Encantado y feliz (como una lombriz) de haberte comocido, amigo.

1 Comments:

Blogger Unknown said...

Juan Antonio Cebrián era un genio. Hace un tiempo en una entrevista dijo que morían al día 11 o 12 genios sin que nadie se enterara y pasan desapercibidos por la vida. Cebrián murió el sábado junto con otros 10 u 11 pero de este nos enteramos todos.

Su muerte ha supuesto para mí un triste dolor ya que los sentía cerca y era uno más de mis amigos. Su voz me reconfortaba en la noche y me abría un horizonte crítico, de búsqueda de los conocimientos de un mundo que nos oculta muchas verdades.

Juan Antonio, con todo el dolor del mundo te digo adiós y te pido para que, desde arriba, a tu modo, sigas reconfortando a tus oyentes en las horas más intempestivas. Despídete de nosotros como siempre contento y feliz como una lombriz, amigo y compañero nuestro Juan Antonio Cebrián. Descansa en paz, grande de la radio, erudito de la historia, capitán y amigo.

¡Oh capitán, mi capitán! Vuestro viaje ha terminado
¡Fuerza y honor!

12:16  

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