El ojo vago

Dale fuego a un hombre y estará caliente un día, pero préndele fuego y estará caliente el resto de su vida. Terry Pratchett

Mi foto
Nombre:
Lugar: Villava, Navarra, Spain

19.10.07

San Marino también existe

Como suelo hacer, tras escribir la entrada que subiré un día de estos (tampoco es cuestión de malacostumbraros) me puse a pensar en el título. Por si no lo habéis notado, mayormente busco títulos de películas, libros, canciones... Por crear confusión y atraer despistados, más que nada. A no ser que hable de una película, claro. Entonces pruebo con otra cosa. En cualquier caso, cerré los ojos después de teclear (SPOILER, SPOILER) "Una película del Pang ya" y lo primero que me vino a la cabeza fue Juegos sin fronteras (FIN DEL SPOILER). La idea vino acompañada de gente vestida con buzos de colores chillones que saltaba y se pegaba guantazos.

Y, mira por dónde, no recordaba yo ese concurso que me divirtió tantas mañanas de sábado de niño (ahora la resaca me da bastante entretenimiento. Y menos mal, porque la tele...). Es verdad que en aquellos tiempos sólo había dos canales de televisión, por lo que no teníamos mucho con lo que comparar. Aun así, a la gente le gustaba: peña dándose golpes. No falla: a todo el mundo le gusta reirse del sufrimiento ajeno. Y si son extranjeros más. Por que lo mejor del programa era que los competidores eran países europeos. Ya a tan tierna edad habíamos asumido que nuestra selección de fútbol nunca iba a ganar nada, así que nos conformábamos con triunfar en esto e íbamos aumentando nuestro espíritu competitivo. Y hay que reconocer que la cosa cuajó, porque acto seguido llegaron Induráin (qué grande. Hasta en Murcia tienen una avenida con su nombre. No es como Villava -tiene una plaza, una rotonda y un pabellón, por lo menos- pero está muy bien), las olimpiadas de Barcelona (hasta entonces lo más parecido a una medalla que habíamos visto eran las monedas de chocolate), el tenis, las motos y, últimamente, el baloncesto y la Fórmula 1 (entre otros triunfos. Que no se me enfade nadie). Cierto es que cualquier español cambiaría gustoso todo esto por llegar a la final de un Mundial de fútbol (o por ser campeones de Europa. Ahí no nos conformamos con la final. Si Grecia ganó la última...), pero los éxitos están ahí.
Pero había venido yo a hablar de Juegos sin fronteras. Cada país mandaba varios equipos que se enfrentaban en diversos programas a los equipos de otros países. A la final, cada país mandaba al que mejor papel había hecho (no tendría gracia que hubiera cinco finalistas ingleses o, lo que es peor, franceses). Las pruebas eran distintas en cada programa y eran una versión algo blanda y pasada por agua de Humor amarillo (hay que decir que la primera edición de Juegos sin fronteras se celebró en 1965, así que es anterior). La piscina era el elemento esencial, pues protagonizaba la mayoría de las pruebas (si en Humor amarillo siempre salen Paco Pelucas y Juanito Calvicie, aquí ese papel lo juega la piscina). Había pruebas de todo tipo: carreras, equilibrismo, música, luchas, habilidad... Luego las iban combinando entre sí y la cosa era bastante variada (una carrera en la que al final tenías que identificar una melodía, una pelea en equilibrio sobre una plataforma...). En España, creo recordar, lo presentaban Guillermo Summers e Ignacio Salas, que le daban un buen tono humorístico (a mí es que siempre me han caido bien esos dos).
Golpes, humor... ¿qué más quieres? Pues aún tenía más, porque además de países normales como Portugal, Inglaterra o Italia, estaba San Marino. Yo, por aquel entonces, me imaginaba que aquel desconocido país sería una suerte de Atlántida, en medio del mar, con ciudades submarinas y extraños vehículos anfibios. Cuando intuí que, debajos de sus buzos amarillos no tenían branquias y aletas, pensé que vivirían en barcos o en plataformas en medio del Mediterráneo. Ahora sé dónde está (porque vi un cartel en el viaje a Italia) la Serenísima República de San Marino y que es la república más pequeña y, ojo, antigua de Europa. Pero sigo pensando que es absurdo llamar San Marino a un lugar que no tiene ni costas.
TVE, sin motivo aparente, lo retiró de la programación y dejó de enviar equipos (¿para qué, si no lo iban a emitir?). Por suerte, las privadas ya habían aparecido y teníamos Humor amarillo y el Pressing Catch para saciar nuestra sed de golpes (y los japoneses los encajan mejor que los franceses, eso es innegable). Poco después llegó Ramón García con su Gran Prix que, básicamente, era lo mismo pero con una vaquilla en lugar de la piscina y una cuarta parte (si llegaba) del presupuesto con el que contaban los otros, lo que lo hacía mucho más cutre, repetitivo y blando que ellos. Como ejemplo, basta con recordar los indignantes rollitos de primavera que tienen aquí. Y lo peor es que sólo participan dos equipos, en lugar de 100 japoneses sin respeto por sus vidas o cinco equipos distintos. Que siempre es más variado, oye.
Para terminar, diré que la edición de 1990 la ganó un equipo de Jaca. Un año después, Induráin ganaba su primer Tour. ¿Casualidad? Yo creo que no.

Etiquetas: , ,

3 Comments:

Anonymous Anónimo said...

creo que ahora toca QUE APOSTAMOS o LA NOCHE DE LOS CASTILLOS

18:59  
Blogger Perro De Lobo said...

Yo ahí estaba todos los veranos, viendo religiosamente Juegos sin Fronteras, formaba casi parte del verano. Me acuerdo perfectamente cuando ganó Jaca, y tal como dices posiblemente fue el, ejem, mayor éxito deportivo español que viví en mi infancia.
Luego, como dices, llegaron las privadas, y el prrrrrrrrrresiiiiiin catch!!!!

18:58  
Blogger Dartacan said...

Hola,

He subido 3 programas de Juegos sin fronteras a mi youtube para que los disfruteis, los 3 con San Marino

http://www.youtube.com/profile?user=Sorcereresc

22:56  

Publicar un comentario

<< Home